La Escuela Provincial N.º 196 nació en el corazón de Caá Guazú, cuyo nombre en guaraní significa “yerba grande”, en medio del monte misionero y de pequeñas localidades que fueron creciendo alrededor de esta institución. Su historia se remonta al 2 de julio de 1932, cuando llegó al lugar la Sra. y el Sr. Álvar Serra, con la misión de poner en funcionamiento este nuevo establecimiento, de acuerdo con la autorización otorgada el 28 de junio de ese año por el Inspector Seccional Sr. Lorenzo Vergara. El 4 de julio de 1932, la escuela abrió sus puertas y recibió a sus primeros 70 alumnos, muchos de ellos escuchando por primera vez la voz de un maestro. Los primeros pasos de la institución se dieron en una pequeña casita de madera, cedida por la familia Planthol, ubicada junto al arroyo. Aquel sencillo espacio se convirtió en el primer hogar de la escuela y fue testigo de los comienzos de la educación en esta comunidad. Desde sus primeros años, la institución pudo salir adelante gracias al esfuerzo y la solidaridad de los vecinos. En 1934 se creó la primera Asociación Cooperadora, que, a pesar de las dificultades económicas, acompañó permanentemente las necesidades de la escuela. La historia estuvo marcada también por momentos difíciles. En 1945, un ciclón azotó el lugar y destruyó la escuela. Sin embargo, la comunidad volvió a levantarse y, con grandes sacrificios, docentes, familias y vecinos trabajaron para que la institución continuara funcionando. Con el paso de los años, fueron muchos los docentes y directivos que dejaron su huella. También fueron numerosos los vecinos que colaboraron desinteresadamente para mejorar las condiciones de la escuela y garantizar la educación de los niños. Un momento fundamental llegó en 1970, cuando comenzaron los trabajos de nivelación del terreno para construir un nuevo edificio escolar, en un lote fiscal cercano al antiguo establecimiento. Finalmente, en abril de 1971, un grupo de Gendarmes del Escuadrón 9 comenzó a trabajar en la construcción del nuevo edificio, que con el tiempo se convertiría en un símbolo del esfuerzo conjunto entre la institución y la comunidad. Durante los años siguientes se fueron concretando importantes mejoras: nuevas aulas, baños, cocina, huerta, museo, espacios para los alumnos, arbolado y acondicionamiento del predio. Cada avance fue posible gracias al trabajo conjunto de docentes, cooperadores, familias, vecinos y distintas instituciones que acompañaron a la escuela. A lo largo de las décadas, la Escuela N.º 196 fue creciendo y transformándose, pero conservó aquello que estuvo presente desde sus comienzos: el compromiso, la solidaridad y el deseo de brindar educación a los niños de esta comunidad rural. Hoy, aquella pequeña escuela que comenzó en una humilde casita de madera junto al arroyo se ha convertido en una institución profundamente arraigada a su comunidad. La historia de la Escuela N.º 196 es la historia de generaciones de niños, docentes, familias y vecinos que, con esfuerzo y esperanza, hicieron posible que la educación echara raíces y siguiera creciendo en este rincón de Misiones. Una escuela con historia, identidad y un legado que continúa vivo en cada generación.