El 27 de diciembre de 1926, a un año y medio de haber sido fundado, el director y propietario del diario el territorio publica en las páginas de la (en aquel entonces) edición vespertina una crónica sobre lo ocurrido en la colonia el día anterior, cuando en un acto popular el entonces gobernador del territorio nacional de Misiones, Héctor Barreyro, ponía en práctica el decreto firmado por él mismo 5 días antes cambiando el nombre de Mecking a la comarca e imponiéndole el nombre del político argentino, fallecido el 1 de julio de 1896. Las páginas del diario de los días 27 y 28 se transforman hoy, a la distancia, en un documento invaluable a la hora de entender el contexto histórico y tratar de buscar una respuesta al porqué del cambio del nombre, que pese a estar plasmado en el decreto que habría sido un pedido de los pobladores muchas conjeturas se trazaron debido a la estrecha relación de don Enrique Mecking con Barreyro que habría sido rota en esos tiempos del decreto quizás vinculada con esa decisión. Tejiendo conjeturas No es ningún secreto que don Sesostris Olmedo tenía una activa participación política en aquella época desde su imprenta “La Lucha”, donde tenía un receptor de radio, escribía el diario y oficiaba de corresponsal del diario La Razón, de Buenos Aires. Todos estos datos lo relacionan a la “movida” de lograr que el gobernador del territorio nacional sea reelecto en sus funciones por el entonces presidente Máximo Marcelo Torcuato de Alvear. Según varios historiadores esta situación política de Barreyro más el sesgo del legado de Irigoyen que tenía como premisa ir formando pueblo y preferentemente darles nombres del partido gobernante. De esta manera se crean por ejemplo los pueblos de Aristóbulo del Valle y Olegario Víctor Andrade, entre otros. Las crónicas escritas por Olmedo hablan de la presencia de un comisionado del gobierno nacional de apellido Herrera que fue uno de los oradores que destacó la figura de Alem y su vida política como justificación del porque el cambio del nombre. Las palabras del docente Eugenio Hidalgo ya marcaban desde la noche anterior, donde el primer mandatario provincial ya había llegado, lo que sería la mañana siguiente con loas y palabras de agradecimiento hacia la figura del funcionario que se repetirían por la oratoria de todos quienes hacían uso de la palabra. Fotos durante el registro en los libros de archivos que atesora el diario El Territorio